Da igual que estés mirando una línea ICO, un préstamo de banco o una fintech: todas las entidades evalúan, en el fondo, las mismas cinco cosas. Conocerlas de antemano no solo te ayuda a saber si vas a poder acceder a financiación, sino que te permite preparar tu solicitud para conseguir mejores condiciones. Esta guía repasa qué miran realmente los bancos, qué documentación vas a necesitar y qué TAE puedes esperar según tu perfil.
Aviso: este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Los criterios de riesgo varían entre entidades; esta guía recoge los factores más habituales, pero cada banco pondera cada uno a su manera.
Los 5 pilares que evalúa cualquier entidad
1. Antigüedad de la actividad
Cuanto más tiempo lleves de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), más puertas se abren. Como referencia orientativa:
- 6-12 meses: mínimo habitual para acceder a líneas de crédito básicas o fintechs.
- 24 meses o más: umbral a partir del cual mejoran sensiblemente las condiciones en banca tradicional, y el que suelen pedir para hipotecas o financiación de mayor importe.
- 4 años: exigido específicamente por algunas líneas de financiación directa más exigentes, como ICO Crecimiento, junto con cuentas auditadas de los dos últimos ejercicios.
Si acabas de darte de alta, no estás fuera del sistema: hay vías pensadas específicamente para esta fase (capitalización del paro, ENISA, microcréditos de negocio), pero la banca tradicional generalista suele ser más exigente cuanto menor es tu antigüedad.
2. Ingresos y estabilidad de la facturación
No basta con demostrar ingresos: el banco valora también su regularidad. Un autónomo con facturación estable mes a mes suele obtener mejores condiciones que uno con la misma facturación anual pero muy concentrada en unos pocos meses (estacionalidad fuerte), porque la segunda situación se percibe como mayor riesgo de impago en los meses bajos.
3. Ratio de endeudamiento (DTI)
Es, probablemente, el factor menos conocido y más determinante. El ratio de endeudamiento (o Debt-to-Income, DTI) mide qué porcentaje de tus ingresos netos se destina ya a pagar cuotas de deuda: préstamos personales vigentes, financiación de vehículos, pagos mínimos de tarjetas, avales firmados a terceros y otros compromisos financieros recurrentes.
Regla general que aplican la mayoría de entidades: la suma de todas tus cuotas (incluida la nueva que estás solicitando) no debería superar el 30%-35% de tus ingresos netos. Por encima de ese umbral, la probabilidad de rechazo aumenta considerablemente, aunque el resto de tu perfil sea sólido.
Cómo se calcula, de forma simplificada:
DTI = (suma de todas las cuotas mensuales de deuda) / (ingresos netos mensuales) x 100
Si tus ingresos netos son 2.000 €/mes y ya pagas 500 €/mes en cuotas de deuda existentes, tu DTI actual es del 25%. Añadir una cuota nueva de 200 €/mes lo llevaría al 35%, justo en el límite que muchas entidades consideran aceptable.
4. Historial crediticio: qué son CIRBE, ASNEF y RAI (y por qué no es lo mismo aparecer en uno que en otro)
- CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España): registra a todas las personas y empresas con deudas superiores a 1.000 € con cualquier entidad financiera. No es un fichero de morosos: aparecer en la CIRBE es normal si tienes cualquier préstamo o línea de crédito activa. Lo que valora el banco es tu nivel de endeudamiento total, no el simple hecho de figurar en ella.
- ASNEF y RAI: estos sí son ficheros de morosidad. Recogen impagos concretos, con el acreedor, el importe y la fecha del incidente. Figurar aquí sí dificulta el acceso a financiación, aunque no lo imposibilita del todo (ver más abajo).
Puedes consultar gratuitamente si figuras en ASNEF a través de su web oficial antes de solicitar cualquier préstamo, para saber con qué información concreta vas a tener que lidiar.
5. Garantías adicionales
Un avalista, un aval de un vehículo, una garantía hipotecaria o la pignoración de activos (como un depósito) reducen el riesgo percibido por el banco y pueden compensar un perfil más débil en los otros cuatro puntos. No siempre son obligatorias, pero mejoran sensiblemente las condiciones cuando el resto de tu perfil no es el más sólido.
Documentación que vas a necesitar (la lista real, no la del folleto)
- DNI/NIE en vigor.
- Alta en el RETA y en el IAE, para acreditar la antigüedad de tu actividad.
- Declaraciones de IRPF de los últimos 1-2 ejercicios (modelo 100), y pagos fraccionados (modelo 130/131) si tu actividad es más reciente.
- Declaraciones de IVA del último año (modelos 303 y 390).
- Certificado de estar al corriente con la Agencia Tributaria (AEAT). Si tienes deudas con Hacienda, la mayoría de bancos detienen el proceso directamente.
- Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social. Las cuotas de autónomo atrasadas son una señal de alerta inmediata.
- Extractos bancarios de los últimos 6-12 meses: el banco quiere ver el patrón real de tus cobros, no solo lo que declaras.
- Informe CIRBE, si lo tienes disponible, para anticipar qué va a ver el banco sobre tu endeudamiento actual.
- Currículum o vida laboral, especialmente relevante en microcréditos de negocio o financiación de arranque, donde da cuenta de quién está detrás del proyecto.
- Para importes altos o líneas específicas: plan de negocio, presupuesto de inversión o documentación de la garantía (vehículo, vivienda).
Qué TAE puedes esperar según tu perfil
| Perfil | TAE orientativa |
|---|---|
| Perfil sólido: 2+ años de actividad, rendimiento neto positivo en IRPF, sin incidencias en ASNEF, endeudamiento controlado | 5% – 9% en banca tradicional |
| Perfil irregular: antigüedad más corta o ingresos variables, sin incidencias graves | 10% – 18% en entidades financieras especializadas o fintechs |
| Perfil con incidencias en ASNEF | 15% – 35%, y con importes y plazos más limitados |
Como referencia de mercado, el tipo medio del crédito al consumo en España se situó en torno al 8,4% TAE a comienzos de 2026, según datos del Banco de España. Sirve como punto de referencia, aunque tu TAE final dependerá de tu perfil concreto y de la entidad.
Cómo mejorar tu perfil antes de solicitar un préstamo
- Reduce tu ratio de endeudamiento antes de pedir financiación nueva, cancelando o reduciendo deudas pequeñas que puedas asumir con tesorería propia.
- Regulariza cualquier deuda con Hacienda o la Seguridad Social antes de presentar la solicitud: es un motivo de bloqueo casi automático en la mayoría de entidades.
- Ajusta el importe solicitado a tu necesidad real. Pedir menos de lo que tu perfil podría soportar aumenta la probabilidad de aprobación y agiliza el proceso.
- Ordena tu documentación fiscal con antelación, en lugar de reunirla deprisa cuando ya estás en pleno proceso de solicitud.
- Consulta tu situación en ASNEF antes de solicitar nada, para no acumular varias solicitudes rechazadas (cada consulta de riesgo puede quedar registrada y afectar a evaluaciones posteriores).
Si estás en ASNEF: opciones reales
Figurar en ASNEF no cierra todas las puertas, pero sí las reduce. Lo que suele marcar la diferencia:
- El origen y el importe de la deuda. Una incidencia pequeña y de origen no bancario (una factura de luz o de telefonía impagada) pesa mucho menos que una deuda bancaria elevada.
- Ingresos regulares demostrables, incluidos los de autónomo acreditados mediante el modelo 130 o la declaración de IRPF.
- Un ratio de endeudamiento bajo, sin otras deudas activas que compliquen más tu perfil.
Existen entidades especializadas que sí evalúan solicitudes con ASNEF, aunque con TAE más altas y, a menudo, con la opción de refinanciar la deuda existente dentro del propio préstamo nuevo. Si tu situación es esta, ajustar el importe solicitado al mínimo necesario suele mejorar sensiblemente las probabilidades de aprobación.
Errores comunes al preparar una solicitud
- No comprobar tu situación en ASNEF antes de solicitar, y descubrir el motivo de un rechazo después de haber perdido tiempo.
- Solicitar varios préstamos en paralelo en distintas entidades: puede interpretarse como una señal de necesidad urgente de liquidez y perjudicar tu evaluación.
- No calcular tu propio ratio de endeudamiento antes de pedir cifras concretas, presentándote a una solicitud que previsiblemente va a superar el umbral que aplica el banco.
- Ignorar deudas pequeñas con Hacienda o Seguridad Social, pensando que «son poca cosa»: para el banco son una señal de alerta, independientemente del importe.
Preguntas frecuentes
¿Aparecer en la CIRBE me perjudica para pedir un préstamo? No necesariamente. La CIRBE es un registro informativo de deudas superiores a 1.000 €, no un fichero de morosos. Lo que el banco valora es tu nivel de endeudamiento total reflejado en ella, no el hecho de aparecer.
¿Cuánto tiempo tengo que llevar de autónomo para pedir un préstamo? Depende del producto: algunas fintechs y líneas de crédito básicas aceptan solicitudes desde los 6-12 meses de actividad, mientras que la banca tradicional y ciertas líneas específicas (como ICO Crecimiento) piden 2-4 años.
¿Puedo pedir un préstamo si tengo deudas pequeñas con Hacienda? Es poco probable que te lo aprueben mientras esa deuda esté activa: la mayoría de entidades exigen el certificado de estar al corriente con la AEAT como requisito previo, no como algo negociable.
¿Qué pesa más, la antigüedad o el ratio de endeudamiento? No hay una jerarquía única —cada entidad pondera los factores de forma distinta—, pero un ratio de endeudamiento elevado suele ser más determinante que una antigüedad algo corta, precisamente porque mide tu capacidad real de asumir una cuota nueva.
Conclusión
Antes de comparar TAE entre entidades, merece la pena revisar tu propio perfil con los mismos criterios que va a aplicar el banco: antigüedad, estabilidad de ingresos, ratio de endeudamiento, historial en CIRBE/ASNEF y garantías disponibles. Preparar esta parte con antelación —regularizar deudas pequeñas, ordenar la documentación fiscal, ajustar el importe solicitado a tu necesidad real— no solo mejora tus probabilidades de aprobación, sino que a menudo se traduce directamente en una TAE más baja.